Buenos días 09/12/2025


Martes, 9 de diciembre

 

ES NAVIDAD CUANDO LOS ADORNOS NO SON LO MÁS IMPORTANTE

 

Desde hoy en los Buenos días comenzamos a mirar a la Navidad a medida que avanza el tiempo de Adviento. Y es que la Navidad se puede vivir de muchas maneras, pero queremos insistir en el auténtico sentido de la Navidad.

PALABRA DE DIOS: Juan 3, 16

«Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna».

REFLEXIÓN

¡Hola, amigos y amigas! ¿Sabéis qué es la Navidad? Muchos dirán: “¡Sí! Es cuando ponemos el árbol, lo llenamos de luces y bolas de colores, cuando llegan los regalos y comemos cosas ricas”. Y sí, todo eso es muy divertido y bonito.

Pero, ¿sabéis qué es lo más, más, más importante de la Navidad? No son los adornos brillantes, ni los regalos envueltos, ni siquiera la cena deliciosa con nuestra familia. Lo más importante de la Navidad es que recordamos el nacimiento de Jesús. Él vino al mundo para enseñarnos a amar, a compartir y a ser buenos. Por eso en el colegio celebramos la Navidad siempre con un sentido solidario a través de alguna campaña o gesto de ayuda a los demás.

Imagina que estás en tu casa, sin ningún adorno, sin luces, sin regalos. Si tienes amor en tu corazón, si compartes una sonrisa, si ayudas a alguien, ¡eso es Navidad de verdad! Porque Jesús nació en un lugar muy humilde, sin lujos, pero lleno del amor de su mamá María y su papá José.

Así que, esta Navidad, mientras veáis las luces y los adornos, recordad que lo más valioso es el amor que tenemos en nuestro corazón y el amor que compartimos con nuestra familia y amigos. ¡Eso es lo que hace que la Navidad sea mágica y especial!

Aquí tenéis una imagen que nos recuerda el verdadero sentido de la Navidad en la que los adornos no nos deslumbran y nos permiten descubrir al verdadero protagonista de la historia de la Navidad.

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ORACIÓN

 Querido Jesús, Tú eres el protagonista de la historia de la Navidad.

Te damos las gracias porque un día viniste al mundo para enseñarnos a amar.

Ayúdanos a recordar que la Navidad no son solo los adornos bonitos, ni los regalos, ni la cena.

Que el centro de la Navidad eres Tú.

Enséñanos a tener un corazón lleno de amor para compartir con nuestra familia y nuestros amigos.

Que podamos ser como Tú, generosos y llenos de luz, para que en cada sonrisa y en cada abrazo, la Navidad sea de verdad.

Amén.

Ave María, María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros.

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Miércoles, 10 de diciembre

 

ES NAVIDAD CUANDO PENSAMOS EN LOS DEMÁS

Día Internacional de los Derechos Humanos


PALABRA DE DIOS: Isaías 1, 16-17

«Dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien. Buscad la justicia, socorred al oprimido, proteged el derecho del huérfano, defended a la viuda».

LECTURA y REFLEXIÓN

Álex era un muchacho muy alegre. Tenía una bufanda vieja que su abuela le había tejido hacía años. Seguía usándola en invierno.

Una mañana de diciembre, camino de la escuela, Álex vio a un niño sentado en una esquina. Tenía la cara roja por el frío y temblaba… Álex se detuvo, miró su bufanda, se la quitó y se la puso.

—Toma, te va a calentar, le dijo con una sonrisa. 

El niño lo miró sorprendido y, sonrió también.

Esa tarde, cuando Álex llegó sin la bufanda, en casa le preguntaron qué había pasado. Álex le contó la historia a su madre y muy serio dijo: “Mamá, creo que hoy he vivido la Navidad, aunque no sea el día de Navidad”.

Navidad no es solo el momento en que adornamos la casa, armamos el Belén, ponemos el árbol o pensamos en los regalos. La verdadera Navidad ocurre en nuestro corazón, cuando dejamos de barrenar sobre nosotros mismos y empezamos a pensar en los demás.

Cuando ayudas a un amigo que se siente solo, cuando compartes algo con quien carece de ello, o cuando das un abrazo a alguien que está triste, ¡estás viviendo el verdadero espíritu de la Navidad! Pensar en los demás significa preocuparnos por cómo se sienten, escuchar sus historias y buscar formas de hacerles sonreír.

Y no es casualidad que el 10 de diciembre celebremos el Día Internacional de los Derechos Humanos, porque todas las personas tenemos derecho a vivir con amor, respeto, comida, casa, salud, educación y protección. Pensar en los demás por Navidad es también recordar que no todos tienen lo que necesitan, y que todos podemos hacer algo para ayudar.

¡Es Navidad cuando pensamos en los demás! Cuando damos sin esperar. Cuando ayudamos a que otros también puedan tener sus derechos: a no pasar frío, a ser queridos, a sentirse parte de tu vida y de tu historia. De esa historia de la que somos protagonistas todos los días.

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ORACIÓN: Pensar en los demás

Querido Padre Dios,

te damos gracias por la Navidad que se acerca,
por el amor que nos regalas cada día
y por las personas que nos rodean.

 

Ayúdanos a tener un corazón generoso,
a compartir con quienes más lo necesitan
y a recordar que todos tenemos derechos,

los llamados Derechos Humanos:
vivir con alegría, respeto y dignidad…,

y a que este regalo de Dios sea reconocido y respetado por todos. Amén.

 

Dios se nos hace cercano en Navidad. Que sea un momento para dar cariño, tiempo y esperanza. No esperes a estar de vacaciones: comienza ya a pensar en los demás.

Ave María, María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros.


Jueves, 11 de diciembre

ES NAVIDAD CUANDO RECONOCEMOS NUESTROS ERRORES


PALABRA DE DIOS: Mateo 1, 21

«Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

REFLEXIÓN

La Navidad es una época mágica, llena de luces, regalos y abrazos. Pero también es un momento para mirar dentro de nuestro corazón. A veces, sin querer, decimos o hacemos cosas que pueden lastimar a otros: un empujón en el recreo, una palabra que no debíamos haber dicho, una promesa que no cumplimos. Reconocer nuestros errores no nos hace más débiles, ¡nos hace más responsables!

Pedir perdón, dar un abrazo sincero o decir “me equivoqué” es una forma de limpiar nuestro corazón, como cuando se limpia una ventana para que entre más luz. En Navidad, esa luz se hace más brillante cuando somos honestos con nosotros mismos y con los demás.

Resulta que Daniel era un niño que se enojaba fácilmente. Un día, en la escuela, se molestó porque su amiga Clara usó sus pinturas sin pedirle permiso. Daniel, enfadado, le gritó: “¡Siempre haces lo que te da la gana!”

Clara bajó la cabeza y se fue triste…

Por la tarde, la maestra les pidió a todos que hicieran una estrella de papel para colgar en el árbol de Navidad. A Daniel por más que lo intentaba, siempre le salía arrugada, mal doblada o rota. La maestra se le acercó y le preguntó:

— ¿Qué crees que es lo que hace brillar la estrella de Navidad?

—No lo sé… ¿El papel plateado?

—No. Lo que la hace brillar es el corazón de quien la construye.

Daniel recordó lo que le había dicho a Clara y cómo se sintió después. Se levantó, fue a donde estaba Clara y le dijo:

—Perdón, no debí gritarte esta mañana. Me enfadé; no fue justo.

Clara sonrió y respondió:

—Gracias, Daniel. No importa. Ya pasó.

Daniel regresó a su mesa… Esta vez, su estrella salió perfecta.

La Navidad no solo está en las luces o en los regalos. Está en cada gesto de amor, en cada perdón, en cada "lo siento" que decimos de corazón. Reconocer nuestros errores es como encender una pequeña luz que ayuda a que el mundo sea un lugar más bonito. No te quepa la menor duda: “Es Navidad cuando reconocemos nuestros errores”.

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ORACIÓN: Reconocer nuestros errores

Jesús, tú que naciste en un pesebre lleno de amor,

enséñame a reconocer que a veces me equivoco, 

digo cosas que no debo o no escucho a los demás.

Hoy quiero pedirte que me ayudes a ver mis errores,

a pedir perdón cuando sea necesario

y a aprender de lo que pasó.

Que aprenda, Señor, a reconocer mis errores, a perdonar, 

a seguir creciendo cada día con tu amor y tu ayuda

y a tener ojos claros y el alma limpia para recibirte en Navidad. 

Amén.

Ave María, María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros.

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Viernes, 12 de diciembre

 

ES NAVIDAD CUANDO CONTAMOS CON DIOS EN NUESTRA VIDA

 

PALABRA DE DIOS: Mateo 2, 9-10

«Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría».

REFLEXIÓN

Navidad no es solo una época de luces, regalos y villancicos. Es mucho más que eso. La Navidad es el momento en que recordamos algo muy especial: que Dios, en el niño Jesús, vino al mundo para mostrarnos cómo nos ama.

 

A veces pensamos que la Navidad se trata solo de lo que podemos recibir: juguetes, ropa, regalos… Pero en realidad, la Navidad brilla de verdad cuando nosotros decidimos abrir nuestro corazón a Dios y dejar que Él viva en nuestra vida.

 

Un día, en un colegio como el tuyo, una niña llamada Sofía estaba triste porque sus papás no podían comprarle el regalo que ella quería. Sus amigos hablaban de los juguetes que esperaban recibir, y ella se sintió excluida. Entonces, la abuela le dijo algo muy sabio:

 

—Sofi, el mejor regalo no se encuentra bajo el árbol de Navidad, sino dentro de ti. Dios ya te dio el mejor regalo: su amor. Y tú puedes compartirlo con otros.

 

Ese día, Sofía decidió preparar una tarjeta hecha a mano para cada compañero de clase. En cada una escribió palabras bonitas y una oración pidiendo a Dios que bendijera a su amigo. Cuando repartió las tarjetas, vio que muchos niños sonreían, incluso algunos que siempre estaban callados. Sofía se sintió feliz. No por lo que recibía, sino por lo que daba. Esa fue su verdadera Navidad.

 

Porque es Navidad cuando dejamos que Dios entre en nuestro corazón, cuando perdonamos, cuando ayudamos a alguien, cuando somos amables y compartimos lo que tenemos, aunque sea poco. Dios no busca regalos envueltos en papel brillante, sino gestos de amor, generosidad y paz.

 

Así que esta Navidad, más allá de los adornos y los regalos, pregúntate:
¿Estoy contando con Dios en mi vida? ¿Estoy compartiendo su amor con los demás?


Si lo haces así, cualquier día del año es Navidad en tu corazón.

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ORACIÓN: contemos con Dios en nuestra vida

Querido Padre Dios,

gracias por enviarnos a Jesús en Navidad,
el mejor regalo que podríamos recibir.

Ayúdame a recordar que la Navidad
no es solo luces y regalos,
sino un momento para amarte más,
compartir con los demás
y abrirte un lugar en mi corazón.

Haz que todos los días vivamos con alegría,
sabiendo que Tú estás con nosotros,

y que podemos contar contigo siempre en nuestra vida.
Amén.

Ave María, María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros.

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